lunes, 17 de abril de 2017



Los niños de las raíces prepararon su traje durante el invierno, cada uno de su color.
 A Madre Tierra le gustaron mucho todos ellos.

 Ella se despide de sus niños en primavera.
 Como una cinta de colores salen a los campos con sus trajes puestos.




 serbal
 estrella de mar
 chopo
 líquen
helichrysum

martes, 11 de abril de 2017




El proceso de la lana en un pueblo de León, Val de San Lorenzo, de donde yo traigo mi lana cruda de base para todas mis figuras. Este es el enlace: 

http://www.aytovaldesanlorenzo.es/turismo-y-ocio/Lugares_de_Interes/El_Batan.html

sábado, 8 de abril de 2017




¡Mirad qué  tapices hacen estas haditas primaverales!








La Primavera ha llegado.
Salid a encontrarla 
por esos caminos.


¡Qué sorpresa para estas haditas del Aire encontrarse este huevo en medio del bosque!


...brotes de avellano...
Hada de las primeras hojas del álamo blanco.

martes, 21 de marzo de 2017

No se habla de "materia"
en la que se manifiesten 
los colores, los estados
térmicos, etc...,
sino que se habla de 
entidades espirituales
que se manifiestan
a través de lo que 
perciben los sentidos.
Rudolf Steiner.


jueves, 9 de marzo de 2017

EL DESPERTAR DE LA MARMOTA

El otoño pasado, una helada temprana trajo los primeros copos de nieve en las montañas. Papá Marmota encerró a sus hijos en lo más profundo de su madriguera y les dijo: " Ahora acurrucaos bien unos cerca de otros y ¡a dormir!. No hay más que comer, pues ha llegado el invierno. El sol se detendrá tras las montañas y hará frío. " ¿Qué es invierno?- preguntó una pequeña Marmota-. Papá Marmota respondió: "Invierno es una enorme criatura que cabalga sobre una nube. Es un monstruo de siete cabezas. Cuando sopla sobre la tierra, todo se cubre con un manto blanco. Hay nieve tan fría , que parece que quema los pies. Si salimos al campo, cae sobre nosotros el aliento de la bestia, y nos vuelve duros como piedra, de modo que nunca más podremos correr y jugar en el sol".
Al oír esas palabras, las pequeñas marmotas se recogieron temerosas en el fondo de su agujero. Ellas no querían ser de piedra, les parecía horrible pensar que nunca más jugarían y gozarían de la luz del sol. Obedientes, los animalitos se enroscaron muy juntos, y sin hacer travesuras, ni jugar, ni morderse las colitas, permanecieron quietos. Tenían mucho miedo del Invierno que reinaba fuera de su cálido refugio.
Papá y Mamá Marmota cerraron cuidadosamente la entrada del túnel con paja y tierra; evitando las corrientes de aire. Cuando hubieron terminado de asegurar su hogar, ambas marmotas se acostaron a dormir cerca de sus pequeños.


Madre Tierra que vela por todas sus criaturas, tomó sus almas y las marmotas cayeron en un sueño tan profundo  que parecía que su corazón había dejado de latir y había cesado su respiración.
¡Las marmotas  duermen sin despertar todo el invierno! No se alimentan ni se mueven. Su sueño se parece a la muerte. De vez en cuando, muy suavemente, late su corazón como una señal de vida, de esa vida que surgirá  con la nueva primavera.
En el exterior ruge el viento; en su cueva subterránea los animales lo ignoran. Las avalanchas ruedan desde lo alto de los montes. Las Marmotas duermen tranquilamente.

En la primavera aumenta el calor de la tierra. El sol aparece tras la montaña, crece la hierba y salen las flores. Poco a poco, las marmotas empiezan a moverse dentro de sus oscuros agujeros. Madre Tierra hace más ligero su sueño, lentamente despiertan y comen algo de paja. Papá Marmota camina tambaleante hacia el tapón de paja y tierra que obstruye la salida y con su nariz la empuja hacia afuera.  Al salir, se detiene cegado por la luz. Camina incierto y somnoliento por la pradera. En la sombra de los árboles todavía hay nieve. Sus hijitos lo siguen, al ver la nieve la confunden con pasto blanco y hunden resueltamente sus patitas. "¡Ugh, qué frío está esto! dicen lamiendo sus piececitos. Papá Marmota dice: "Hijitos, esto es nieve. El Invierno la ha dejado en nuestra montaña; pero pronto el sol la echará lejos de aquí con sus rayos. Pronto el sol hará salir la hierba y las flores y vosotros podréis jugar! . Las pequeñas marmotas sentadas sobre sus patitas traseras, parpadeaban en la luz del Sol.

Narraciones y leyendas. Editorial Antroposófica.





domingo, 26 de febrero de 2017


Los días de invierno, cortos y oscuros, dejan paso a las primeras brisas de la primavera. Los narcisos y los lirios de las nieves asoman sus pequeñas cabecitas blancas, y en los árboles se ven unos bultitos: son las yemas, de las que pronto brotarán pequeñas hojas nuevas.
El bosque vuelve a despertar y los niños del bosque  juegan en el río, construyendo pequeños diques con piedras y ramas secas.
Los niños del bosque están maravillados al ver que ellos tienen un nuevo hermanito, pequeñin y de tez suave y rosada. Empieza en el bosque otro año...

LOS NIÑOS DEL BOSQUE.
Elsa Beskow







 Cuando el rey del invierno y toda su corte se van para el polo Norte le toca trabajar a la señorita del deshielo. 
Barre con energía toda la nieve y aparecen debajo los niños bulbo, los brotes y las flores en las ramas... y por fin, la marmota asoma...












domingo, 12 de febrero de 2017



Debajo de la superficie helada parece que todo duerme, pero no es así, Madre Tierra ya despierta a sus hijitos, las semillas, que han estado durmiendo desde el otoño, ahora es tiempo de prepararse para salir de nuevo al sol... aún queda trabajo por hacer, deben peinarse, lavarse y coser sus trajecitos de colores... 

 Primeros días de febrero...
...las candelas...
Imbolc, diosa celta del despertar de la naturaleza. 
Aún hace frío y nieva pero la nueva vida ya sale a la luz.

lunes, 23 de enero de 2017




                                



   En las cimas de las montañas,
 el Rey del Invierno extiende su manto blanco de nieve, así los duendecillos de la nieve pueden corretear y jugar sin parar. 
Como la nieve lo tapa todo, muchos animalitos pasan bastante hambre.
 Menos mal que este niño, bien abrigado, sale al campo y les deja unos cuenquitos con comida para que puedan resistir el duro invierno.

miércoles, 11 de enero de 2017


Ciclo anual de la naturaleza en el círculo cromático.



 Ahora en pleno invierno... nos cae la nieve encima... 


Aquí está en el solsticio de verano, la niña lleva un gran girasol...


 Aquí estaríamos en el equinoccio de otoño, tiempo de los escaramujos...










martes, 6 de diciembre de 2016



Caminito, caminito, caminito de Belén,
va María y su burrito, van María y José.

Va María delante y José va detrás
y en medio va el burrito
cataplin, catapitoplan.

Como el caminito es largo y dificil de andar,
canta San José y el burro, alegre se pone a trotar.
Va María cantando, piensa en su Niño Dios
y  a su paso los cerezos, cataplin, se ponen en flor. 



 Espiral de adviento.

El cuarto domingo antes de  Navidad, un ángel pasa y habla a todos los hombres y aquellos que lo escuchan se disponen a preparar la Navidad, cantando canciones y encendiendo velas.




domingo, 20 de noviembre de 2016


En las profundidades de la Tierra, 
los gnomos se reúnen y charlan al calor del fuego.

viernes, 11 de noviembre de 2016

LA NIÑA DEL FAROL
(cuento especial para el día de San Martín, 11 de noviembre)


Había una vez una niña que llevaba su brillante farolillo por las calles llena de alegría.
Entonces llegó el viento silbando y zumbando. 
Y la lucecita apagando.
- ¡Oh!- ¿quién encenderá mi farol?. Pero por mucho que buscó, nadie apareció.

¿Qué es lo que se mueve en el follaje?
¿Qué es lo que anda a pasitos cortos y rápidos?
¿Qué es lo que se desliza tan deprisa?
¡Es un amiguito con pinchos!
Querido erizo mío, el viento apagó mi farol. 
¿Quien puede encendérmelo de nuevo?
No te puedo contestar,
tienes a otros a quienes preguntar.
No me puedo parar, donde mis hijos tengo que estar.

La niña sigue su camino y...

¿Qué es lo que tanto gruñe?
¡Es el amigo oso!
Querido oso mío, el viento apagó mi farol.
¿No sabes de alguien que pueda encerdérmelo?
El oso mueve su gordinflona cabeza y dice:
No te puedo contestar, 
tienes a otros a quienes preguntar.
No me puedo parar, 
tengo que ir a descansar.

¿Qué es lo que se mueve tan suave?
¿Qué es lo que se desliza por la hierba?
Es un listo y astuto zorro.
Husmea con su nariz y dice a la niña:

De aquí te tienes que marchar,
a tu casa tienes que llegar.
Debo deslizarme y observar, 
pronto un ratón quiero cazar.

Entonces la niña se sentó en una piedra y llorando dijo:
¿Nadie me quiere ayudar?

Las estrellas la oyeron y le dijeron:
Al Sol debes preguntar. Él te puede contestar.

La niña recobró su ánimo y siguió adelante. Finalmente llegó a una casuca. Dentro de ella vio a una anciana que estaba hilando en una rueca. La niña abrió la puerta y dijo:

¿Sabes el camino hacia el Sol?. ¿Quieres venir conmigo?.
Tengo que ser diligente y trabajar. 
Hilos finos tengo que hilar.
Pero descansa a mi lado
pues te espera un camino largo y cansado.

La niña entró y se sentó. Cuando la niña hubo descansado cogió su farol y siguió su camino. Y caminando llegó a una casita. Dentro se encontraba el anciano zapatero arreglando zapatos.

Buenos días, querido zapatero. ¿Conoces tú el camino que lleva al Sol? ¿Quieres venir conmigo?.

Muchos zapatos hay que arreglar
no hay tiempo para reposar.
Pero descansa a mi lado
pues te espera un camino largo y cansado.

Cuando la niña hubo descansado, cogió su farol y siguió adelante.
Finalmente, en la lejanía, vio un monte muy alto. Y pensó:
Allí arriba vivirá el Sol.
Y corrió ligera como un corzo. Se le acercó un niñito que estaba jugando y saltando con su pelota en la pradera.
¿Quieres venir conmigo al Sol?
Pero el niño prefería saltar y jugar.
La niña subió sola su camino, subiendo más y más por la montaña. Pero allí arriba tampoco encontró al Sol. Y pensando se dijo:
Aquí me quedo esperando al Sol.
Y se sentó en el suelo a esperarlo. Como estaba muy cansada de tanto andar, se le cerraron los ojos y se quedó dormida. Pero el Sol había visto a la niña desde hacía tiempo, y cuando llegó el atardecer se inclinó y le encendió el farol.
La niña se despertó,
-¡Oh! ¡Mi farol brilla de nuevo!
Y lenvantándose, se puso alegremente en camino.

De nuevo encontró al niño, y este le dijo:
He perdido mi pelota y no la puedo encontrar.
-Yo te voy a iluminar.
-¡Aquí está!-gritó el niño- Y se alejó cantando y saltando.

La niña siguió su camino y llegó a la casa del zapatero.
El zapatero estaba triste en su cuartito.
-Se apagó la lumbre, mis manos se quedaron tiesas de frio y no puedo seguir arreglando zapatos.
-Yo te encenderé de nuevo la lumbre- dijo la niña.
El zapatero se calentó sus manos y siguió diligentemente martilleando y cosiendo.
Lentamente prosiguió la niña su camino a través del bosque, llegando a la casita de la anciana. En su cuartito no había luz.
- Mi luz se apagó- dijo la anciana. Desde hace tiempo no puedo seguir hilando.
-Yo te encenderé de nuevo la luz- dijo alegremente la niña.
La anciana cogió de nuevo su rueca y siguió hilando finos hilos.

Por fin la niña llegó al campo y todos los animales se despertaron del resplandor. El zorrito husmeó y miró la luz. El oso gruñó y gruñó, acurrucándose aún más en su cueva de invierno. El erizo se acercó lleno de curiosidad:

-¡qué luciérnaga tan grande hay aquí!

La niña se fue alegremente a casa cantando:

Yo voy con mi farolito y mi farolito conmigo....


Cuentos infantiles.
Editorial Rudolf Steiner