miércoles, 11 de enero de 2017
martes, 6 de diciembre de 2016
Caminito, caminito, caminito de Belén,
va María y su burrito, van María y José.
Va María delante y José va detrás
y en medio va el burrito
cataplin, catapitoplan.
Como el caminito es largo y dificil de andar,
canta San José y el burro, alegre se pone a trotar.
Va María cantando, piensa en su Niño Dios
y a su paso los cerezos, cataplin, se ponen en flor.
viernes, 11 de noviembre de 2016
LA NIÑA DEL FAROL
(cuento especial para el día de San Martín, 11 de noviembre)
Había una vez una niña que llevaba su brillante farolillo por las calles llena de alegría.
Entonces llegó el viento silbando y zumbando.
Y la lucecita apagando.
- ¡Oh!- ¿quién encenderá mi farol?. Pero por mucho que buscó, nadie apareció.
¿Qué es lo que se mueve en el follaje?
¿Qué es lo que anda a pasitos cortos y rápidos?
¿Qué es lo que se desliza tan deprisa?
¡Es un amiguito con pinchos!
Querido erizo mío, el viento apagó mi farol.
¿Quien puede encendérmelo de nuevo?
No te puedo contestar,
tienes a otros a quienes preguntar.
No me puedo parar, donde mis hijos tengo que estar.
La niña sigue su camino y...
¿Qué es lo que tanto gruñe?
¡Es el amigo oso!
Querido oso mío, el viento apagó mi farol.
¿No sabes de alguien que pueda encerdérmelo?
El oso mueve su gordinflona cabeza y dice:
No te puedo contestar,
tienes a otros a quienes preguntar.
No me puedo parar,
tengo que ir a descansar.
¿Qué es lo que se mueve tan suave?
¿Qué es lo que se desliza por la hierba?
Es un listo y astuto zorro.
Husmea con su nariz y dice a la niña:
De aquí te tienes que marchar,
a tu casa tienes que llegar.
Debo deslizarme y observar,
pronto un ratón quiero cazar.
Entonces la niña se sentó en una piedra y llorando dijo:
¿Nadie me quiere ayudar?
Las estrellas la oyeron y le dijeron:
Al Sol debes preguntar. Él te puede contestar.
La niña recobró su ánimo y siguió adelante. Finalmente llegó a una casuca. Dentro de ella vio a una anciana que estaba hilando en una rueca. La niña abrió la puerta y dijo:
¿Sabes el camino hacia el Sol?. ¿Quieres venir conmigo?.
Tengo que ser diligente y trabajar.
Hilos finos tengo que hilar.
Pero descansa a mi lado
pues te espera un camino largo y cansado.
La niña entró y se sentó. Cuando la niña hubo descansado cogió su farol y siguió su camino. Y caminando llegó a una casita. Dentro se encontraba el anciano zapatero arreglando zapatos.
Buenos días, querido zapatero. ¿Conoces tú el camino que lleva al Sol? ¿Quieres venir conmigo?.
Muchos zapatos hay que arreglar
no hay tiempo para reposar.
Pero descansa a mi lado
pues te espera un camino largo y cansado.
Cuando la niña hubo descansado, cogió su farol y siguió adelante.
Finalmente, en la lejanía, vio un monte muy alto. Y pensó:
Allí arriba vivirá el Sol.
Y corrió ligera como un corzo. Se le acercó un niñito que estaba jugando y saltando con su pelota en la pradera.
¿Quieres venir conmigo al Sol?
Pero el niño prefería saltar y jugar.
La niña subió sola su camino, subiendo más y más por la montaña. Pero allí arriba tampoco encontró al Sol. Y pensando se dijo:
Aquí me quedo esperando al Sol.
Y se sentó en el suelo a esperarlo. Como estaba muy cansada de tanto andar, se le cerraron los ojos y se quedó dormida. Pero el Sol había visto a la niña desde hacía tiempo, y cuando llegó el atardecer se inclinó y le encendió el farol.
La niña se despertó,
-¡Oh! ¡Mi farol brilla de nuevo!
Y lenvantándose, se puso alegremente en camino.
De nuevo encontró al niño, y este le dijo:
He perdido mi pelota y no la puedo encontrar.
-Yo te voy a iluminar.
-¡Aquí está!-gritó el niño- Y se alejó cantando y saltando.
La niña siguió su camino y llegó a la casa del zapatero.
El zapatero estaba triste en su cuartito.
-Se apagó la lumbre, mis manos se quedaron tiesas de frio y no puedo seguir arreglando zapatos.
-Yo te encenderé de nuevo la lumbre- dijo la niña.
El zapatero se calentó sus manos y siguió diligentemente martilleando y cosiendo.
Lentamente prosiguió la niña su camino a través del bosque, llegando a la casita de la anciana. En su cuartito no había luz.
- Mi luz se apagó- dijo la anciana. Desde hace tiempo no puedo seguir hilando.
-Yo te encenderé de nuevo la luz- dijo alegremente la niña.
La anciana cogió de nuevo su rueca y siguió hilando finos hilos.
Por fin la niña llegó al campo y todos los animales se despertaron del resplandor. El zorrito husmeó y miró la luz. El oso gruñó y gruñó, acurrucándose aún más en su cueva de invierno. El erizo se acercó lleno de curiosidad:
-¡qué luciérnaga tan grande hay aquí!
La niña se fue alegremente a casa cantando:
Yo voy con mi farolito y mi farolito conmigo....
Cuentos infantiles.
Editorial Rudolf Steiner
miércoles, 28 de septiembre de 2016
lunes, 26 de septiembre de 2016
lunes, 29 de agosto de 2016
domingo, 5 de junio de 2016
"Ser nacido del cosmos:
tú estás formado de luz,
fortalecido por el Sol
en el vigor de la Luna.
A ti el resonar de la fuerza
creadora de Marte
te es donado.
Y el cimbrear de los miembros
en movimiento de Mercurio.
A ti te ilumina la luz
brillante del pensar de Jupiter
y la belleza portadora
de amor de Venus.
Que la sabiduría de Saturno
te sumerja desde la quietud de los tiempos
en el devenir del espacio".
Rudolf Steiner
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